martes 26 de mayo de 2009

Presentación del libro "La fuente de saguia" en Zaragoza, mayo 2009


viernes 15 de mayo de 2009

Una flor mirándome a mí

Y si me miras y te callas.
No me habré percatado
que tus ojos sueñan conmigo.

Y si te veo y no te digo nada,
es porque me gusta tu perfume.

Dime lo que quieras
en esta noche de viento y arena,
entrégame eso que tienes para mí.
No me lo niegues, en ninguna hora
ni en ningún momento.
Abrázame solo y, contaré
los latidos de tu corazón.

Ve a donde estoy yo,
y coge mi mano aún desmarcada
de grandes penas, rehén de ti ayer
Cautivada por ti hoy.

Abre tus carnosos labios,
Y muéstrame tus dientes
enamorados entre sí. Rogadles
que me muerdan una y otra vez y,
diles que yo soy tu mejor amante.

Dirigiéndome a una flor.

Porque tu mirada cautiva es bondadosa.
Porque tu piel es canela.
Y porque tu sonrisa es contagiosa.
A ti, te canto hoy una difícil balada.

Tu recóndita alma, una semilla
de ramaje verde y tanto considerada,
me llena de viejos sentimientos.

Tus caricias, pequeña longeva,
se deshacen con el rigor
de otra voz más ronca.

Tus dientes blancos de puro marfil
se desean entre sí
y; tus labios carnosos se confluyen
en una línea delgada,
que en el todo significan
Boca de mujer, “quizás” sensual,
“quizás” encantada.

Cuando te bese y te bese
y me quede hechizado,
luego sí, talvez te cantaré sermones
y baladas ya desgastados y, te juraré
con voz titubeante que
mañana aún es hoy,
y que luego todavía es ahora.

lunes 6 de abril de 2009

33


Cosas tan grandes, como uno mismo,
se apagan en la sonrisa de otro ser…

El viento, un pujante Dios,
se ha tragado mi espíritu insaciable
y, ha sepultado mi desgano
por la paisana intolerable.

Mi fe va y viene, surge y se desmorona,
desde el pensamiento arcaico
a la indiscutible ciencia exacta.

…mi serena inocencia, hoy le urge amar,
y a eso me presto, acaecidamente.

Zonaciones


Tu boca es calida,
lo sé;
lo sabes.
tu lengua es azul,
como tu discreto vestido negro.

Parece vivo tu cabello que,
hasta padece tu ira…

tu mirada:

de eso no hablaré.

En el recuerdo de tu cándida
mordedura,
me voy a Paris a cantarle
una indefinida balada
a una mujer de amoríos
furtivos o banales.

Quizás te diré luego,
he ido al burdel,
ese, donde los pechos
me abren la ventana
y, bofetean mi lengua sin cesar.

¡Ahora!,

la sombra
de alguna duda maliciosa,
se diluyó temprano,
creeme,
fue justo después de creer en la verdad,
mi verdad, tu verdad.

Ah.
No me preguntes porqué
de esto y de aquello:
ya sabes mi respuesta.

Y yo de alguna manera.

continuaré pintando,
Si no se me pierde el pincel
y,
la pintura sigue aún fresca y muy descarada.