lunes, 28 de julio de 2014

De madre a madrastra. O, al revés.

Cuadro del pintor cubano, Jorge Arche (1905-1956)

Este cuadro, que lo habían recreado en una de las paredes que daba justo al final de las escaleras que llevaban a mi habitación, entre otras, se deterioró irremediablemente, no por el paso de los años, sino por nuestras atentas miradas discretas y fulminantes. Cuando dejé El pedagógico, apenas se distinguía.
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Mi madrastra tenía dos nombres, este es uno ellos.

Madrastra

Me Despojaron de ti,
y ahora no soy nadie.
¿Sabes?
talé ladrillos
bajo tu atenta mirada,
tratando de lograr una imagen,
y no pude.
Corrí por campos minados
y disparé balas vírgenes,
para el bien de mi futuro,
y se me olvidó el porvenir.
Quise
ser amigo del diablo
y amante de una bruja,
mas, me repudiaron.
También subí
árboles gigantes,
y, sin creerlo, vi las cosas,
todas,
a mi altura o más grandes.
¿Qué más puedo perjurar?
Ahora estoy muy viejo
y reencarnado en el demonio,
tengo cien cabezas y mil lenguas.

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