viernes, 17 de octubre de 2014

Hoy es siempre todavia

ODA A MI CIUDAD

Pobre infeliz,
me dijeron un día,
nada, pasé de largo.
Incrédulo,
oí una vez,
seguí caminando,
¡hijo de la gran puta!,
alguien me gritó,
y, seguí sereno.
Sin vergüenza,
o, tonto o, imbécil,
me pareció intuir
de unos gestos,
no hice caso.
¿Qué puedo decir?,
si yo soy un simple mortal,
y ellos son poetas.


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