jueves, 24 de agosto de 2017

El que siembra vientos, recoge tempestades



Una buena siembra no es el factor fundamental para una buena cosecha, tampoco un buen grano, ni siquiera una buena atención y un mejor cuidado. Pero, el hecho de sembrar, por lo común conlleva cosechar, y, así es como nos va a la humanidad, sembrando y cosechando. En todos los tiempos, en todos los lugares.
Y el que siembra vientos recogerá tempestades, es tan simple como suena. Un reparto de odio de una parte y de otra se va extendiéndose de un lado a otro. Un juego macabro de descerebrados nos va consumiendo y matando sin piedad en nombre de la venganza y del odio. Una vez la alegría en un lugar y tristeza en otro, para luego cambiarse el rol. Todos siembran -no me incluyo-, todos recogen. Donde Matanza, es Victoria y donde Victoria es Matanza. Somos imbéciles, son imbéciles, aquí si cabe la famosa frase “he ahí la cuestión”. No puedo obviar la realidad, ni alegrarme del sufrimiento de nadie; nadie puede; nadie debe. Y, la realidad, es que hay terrorismo, instigado por el odio, que sin duda generará odio para causar más terrorismo.
Entonces. Bien, no es el terrorismo una meta o una solución para algo o para alguien, no lo es nunca, ni una guerra siquiera. El que mata de cualquier modo, es terrorista.
Yo tengo una historia, es bien sabida.
Mi historia es más triste que nadie, porque aún estoy esperando la paz, pero con la paz, me duele el tiempo y las formas, pero me duele más matar, me duele más avasallar, me duele más despreciar. Hablo en primera persona, porque es en primera persona como pienso y como veo, creo que me debo a la vida, por lo tanto valoro la vida, la propia y la de los demás. Y, hablo en primera persona en nombre de mi país. Porque mi país, lleva años viviendo la barbarie del terror, de un modo y de otro.
No siembren vientos, por favor. Hoy en día el tiempo es muy raro y, las tempestades germinan muy pronto.
Hagan como yo: tengan doble cara, amen a aquellos aunque les guste estos o, amen a estos aunque les gusten aquellos, nos les aseguro felicidad, quizás intensidad aquí y allí, inciertamente eso si. Nadie ni nada en sí es un poema. Nadie, ni nada, más allá, ni más acá, es más potente que el respeto y el AMOR.

no es por Barcelona, no es por Londres ni París, ni por El Aaiun. es por todos

Chejdan Mahmud. Mallorca, 18 agosto 2017
poeta y escritor saharaui
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