martes, 7 de abril de 2009

33


Cosas tan grandes, como uno mismo,
se apagan en la sonrisa de otro ser…

El viento, un pujante Dios,
se ha tragado mi espíritu insaciable
y, ha sepultado mi desgano
por la paisana intolerable.

Mi fe va y viene, surge y se desmorona,
desde el pensamiento arcaico
a la indiscutible ciencia exacta.

…mi serena inocencia, hoy le urge amar,
y a eso me presto, acaecidamente.
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